ISTA en El País: “Así es una comunidad con calefacción central en la que cada vecino paga por lo que consume”

 

La calefacción encendida y las ventanas abiertas. Parece un contrasentido y, sin embargo, esta es una imagen muy habitual en más de un millón de hogares españoles que cuentan con calefacción central. La ineficacia de este sistema, que convierte a nuestros edificios en “sumideros de energía”, desperdiciando calor y emitiendo grandes cantidades de CO2 a la atmósfera, es a lo que se quiere poner fin con la aprobación del Real Decreto por el que se regula la contabilización de los consumos individuales de calefacción, aprobado el pasado mes de agosto.

 

A partir del 1 de mayo de 2023, todos los edificios con calefacción central deberán tener instalados contadores de calorías o repartidores de costes de lectura remota. La aplicación de la norma afectará a aproximadamente unos 1,5 millones de hogares en toda España –todos aquellos inmuebles que no resulten exentos de la obligación, por no ser la instalación de los equipos rentable o técnicamente viable–, y se hará de manera gradual, en función de la zona climática en la que se encuentren situados.

 

La medida se enmarca dentro de las acciones y políticas europeas en materia de Eficiencia Energética, ya que su aplicación reportará importantes ahorros de energía y reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyendo así a conseguir los objetivos de lucha contra el cambio climático comprometidos por los países miembros. Pero, además, la instalación de estos dispositivos también es ventajosa para el usuario al permitir controlar el gasto que realizará, pagando únicamente por lo consumido.

 

Adolfo Musito vive en una comunidad de propietarios donde ya han realizado el cambio a repartidores de coste individual. En una entrevista realizada para la sección Clima y Medio Ambiente de El País, destaca el importante ahorro, “de un 30% sobre el total del consumo de gas” en la factura final. “Antes teníamos un cargo global de combustible y se distribuía a todos en función de su cuota de participación. Ahora no, ahora cada vecino tiene lo suyo”, explica.

Montserrat García, vive en otra de esas comunidades que ya se han despedido de la calefacción central. Ella subraya lo sencillo de su instalación y el confort del que ahora disfruta. “Vinieron un día y los instalaron y, la verdad, no puedo estar más contenta”, afirma.

 

“Con este sistema las familias ahorran una media de 210 € al año en calefacción, pero sobre todo, el conjunto del país reducirá sus emisiones de CO2 en un millón de toneladas”, afirma Ignacio Abati, director general de ISTA, en el mismo reportaje.

 

La lectura de los datos se realiza a diario y con ella se confecciona la nueva factura de calefacción, que incluye los precios reales actuales y el consumo real de la energía o el coste total de calefacción y las lecturas de los repartidores de costes de calefacción; información sobre el mix de combustible utilizado y las emisiones anuales correspondientes de gases de efecto invernadero; una descripción de los diferentes impuestos, gravámenes y tarifas aplicadas, y las comparaciones del consumo de energía.

 

El objetivo es que cada usuario sea consciente de su gasto y pueda ajustar el consumo de calefacción en función de sus necesidades, sin tirar energía por la ventana. Puedes ver el reportaje completo aquí

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